Mi primer curso en el Grado en Estudios Ingleses: el más difícil, pero también el más revelador
Cuando empecé el Grado en Estudios Ingleses, todo el mundo me decía que el primer año era el más duro. Yo pensaba que exageraban… hasta que lo viví. No fue solo la carga de lectura o el nivel de exigencia: fue el cambio de ritmo, de mentalidad y el choque con asignaturas que, aunque fascinantes, me hicieron replantearme más de una vez si estaba preparada. Aun así, ahora que lo miro con perspectiva, creo que fue el año que más me ayudó a crecer.
Inglés Instrumental lo convalidé, así que fue una preocupación menos.
Literatura Inglesa I: Ejes de la Literatura Medieval y Renacentista fue, sin duda, mi montaña rusa académica.
Al principio me pareció preciosa: textos medievales, autores que había visto por encima en el instituto, historias épicas, mitología… Todo con un toque romántico que me atrapó desde el primer día.
A medida que avanzaba el curso, los textos se volvían más complejos, el enfoque más teórico y las comparaciones literarias más exigentes. Pasó a ser una de las asignaturas más difíciles de aprobar, no solo por el contenido sino por el ritmo. Era anual, muy intensa y requería una profundidad crítica que yo aún estaba aprendiendo a desarrollar.
Por suerte, también tuve Mundos Anglófonos en Perspectiva Histórica y Cultural, otra asignatura anual pero muchísimo más llevadera para mí. Siempre me ha gustado la historia, especialmente la del Reino Unido y Estados Unidos, así que esta materia la disfruté de verdad.
Me encantaba comprender cómo los procesos históricos, sociales y culturales dieron forma al mundo angloparlante tal y como lo conocemos hoy. Aprendí muchísimo, y además se complementaba con otras asignaturas del grado.
Otra asignatura clave del primer año fue Comentario de Textos Literarios en Lengua Inglesa.
En su momento, parecía solo una introducción al análisis literario, pero con el tiempo me di cuenta de lo útil que fue.
Gracias a esa base, más adelante pude enfrentarme a textos más complejos con herramientas sólidas: cómo estructurar un comentario, qué elementos analizar, qué significa realmente “leer entre líneas”. Una asignatura que quizá no brillaba tanto al inicio, pero que acabó siendo fundamental.
El Lenguaje Humano fue una de las sorpresas del año.
Más científica, más analítica y muy interesante si te gusta la lingüística. Era una asignatura que te hacía ver el lenguaje desde una perspectiva completamente distinta: cómo funciona, cómo lo adquirimos, cómo lo procesamos… Una parte del grado que no esperaba disfrutar tanto.
Aunque no lo parezca, Comunicación Oral y Escrita en Lengua Española I y II me costaron bastante.
Puede que tenga que ver con que el español no es mi lengua materna, pero curiosamente vi que muchos nativos también tenían problemas para aprobar.
No es una asignatura de “saber hablar español” sino de dominar los matices del uso académico del idioma, algo que a todos nos pone a prueba.
Finalmente, Teoría Lingüística. Métodos, Herramientas y Paradigmas fue una continuación natural de El Lenguaje Humano, pero bastante más compleja.
Si la otra asignatura era una introducción amable, esta era ya terreno más técnico: teorías, modelos, corrientes lingüísticas… Muy interesante, pero también exigente y con un nivel de abstracción mayor
Conclusión: sí, el primer año es el más difícil (y por una buena razón)
Mirando atrás, entiendo por qué muchos señalan el primer año como el más complicado: es el momento en el que te sumerges en un nuevo enfoque, muchas veces más teórico y especializado de lo que imaginabas. También es el año en el que descubres qué partes del grado te apasionan y cuáles te van a pedir más esfuerzo.
Pero también es un año lleno de descubrimientos. Te pone a prueba, sí, pero también te confirma si estás en el camino correcto.
Y en mi caso, definitivamente lo estaba.